Entre los diversos movimientos plásticos, característicos de las últimas décadas del siglo XX, se hace fuerte un retorno y revisión del naturalismo pictórico. El mismo toma como punto de partida una exaltación del realismo fotográfico, el cual llega a extremar toda noción de parecido e identidad con el objeto temático, hasta superar el extremo del parecido convencional, en sus mas significativos detalles y se convierte en un punto mas allá, en una intención de vuelta a ese imposible que es Lo Real, para constituirse per se en el momento culminante de la captación del tiempo óptico fotocromático.
Parte del parecido verosímil, para lograr una supra-identidad, del momento capturado por un aparato fotográfico. Las intenciones, también son otras que las resueltas por cámara precisa, veloz y de alta definición. Este instante, incorporado -con devolución al cuadro- puede tener diversas denominaciones genéricas, pero para identificar sus logros pictóricos, se habla de pintura hiperealista, es decir aquella que trasciende la importancia de lo visual tanto como de lo mecánico, para convertirse en un dispositivo e instrumento de reproducción de la belleza, logrado con los medios convencionales de la pintura.
El arte de Ibana Horrach, supera la eficacia del oficio manual para convertirse en una configuración de imágenes bellamente poéticas, las cuales tiene como punto de partida una significativa realidad, sabiamente construida con elementos técnicos, que al artista le proporcionan su sabio conocimiento del oficio de pintar, puesto al servicio de la recreación de la mismidad de sus personajes icónicos; por momentos sutiles y finalmente delineados. Si bien la fotografía puede ayudar a reconstruir este posible Imaginario del arte, que la pintora frecuenta, la misma se permite dejar abiertas las posibilidades de crear, con sobriedad y soltura, un universo enriquecido en el cual juega sus innumerables posibilidades; la certeza de lo reconocible y la magia poética de sus precisas y ajustadas reconstrucciones e identidades.
Su cosmos estético es sensual y perceptivo. El álbum familiar interviene en sus invenciones con natural libertad y lasitud. Tanto en sus pinturas acrílicas y oleos sobre tela, como cuando intervienen sobredimensionados el lápiz negro y las técnicas mixtas de tan ricas posibilidades; en pocas palabras: Ibana Horrach con su arte deliberado arma una realidad pletórica de consecuencias creativas.

Copyright 2004, Ibana Horrach.